sábado, 18 de marzo de 2017

EL VESTIDO

Imagen de la red, tuneada.
Simona sale cada mañana con un vestido nuevo de igualdad, estampado de razones y derechos. Pero conforme pasa el día, la tela va perdiendo su color. Se destiñe con ese roce continuo que discrimina, con esa pasividad que despinta y amarillea. Sin poder evitarlo ella, se le descose el dobladillo de pura misoginia. Le rompe las costuras tanta violencia. Cada abuso es una mancha que no se quita; cada asesinato, un jirón sobre su ropa. Cuando llega la noche, camina vestida con unos harapos descoloridos que desconsuelan. Y al entrar en casa, tan muerta, ya solo lleva encima andrajos. Sucios. Andrajos completamente sucios de diferencia.

El otro relato con el que participé en ZENDA, en la convocatoria #historiasporlaigualdad.

1 comentario:

  1. Y así cada día, sin duda. Ser mujer es una lucha por la que aún luchan muy pocas. Qué mal nos educaron, en nuestras manos está que esto cambie.

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