sábado, 13 de enero de 2018

Cómplices del cielo

Foto casera
Cuando la monja, cansada de aguardar, entra decidida a hacerlo ella misma, halla al animal descabezado en el suelo. Aún mueve ligeramente las alas sin sentido, ánimos ni entendederas, mientras el bebé dormita plácido en la cuna. La madre, con la cabeza del pajarraco en las manos, sucia de sangre, resoplando exhausta por la pelea, murmura entre dientes: la cigüeña volvió, hermana, para llevarse a mi niño.

Relato FINALISTA en el V Concurso Realidad Ilusoria de microrrelatos, que nunca puede fallar en Navidad. Comparto puesto con Francesc BarberáAlberto Jesús Vargas. La ganadora de esta edición fue Asun Gárate. Entre los Seleccionados también hay otros amigos, dale al enlace y te lleva a conocerlos.

sábado, 6 de enero de 2018

PAPÁ NO ES

Foto casera
Mi padre salió por la puerta dos semanas antes de que Papá Noel entrara por la ventana. Por eso mamá nos hizo esperarlo el día de Navidad agazapados tras el sofá y las cortinas. Cuando apareció, todos a una nos echamos encima y lo atrapamos. Él en ese momento no entendió nada, en los siguientes ya sí. Al día siguiente mamá hizo que se afeitara y se pusiera Grecian 2000. Ahora vive con nosotros y, aunque al principio se sentía fuera de lugar, sobre todo cuando llegó la Semana Santa, poco a poco y con voluntad, se ha ido adaptando. Le encantan las lentejas con chorizo y los macarrones con tomate. Y cuando come en la mesa, rodeado de todos nosotros, lo hace con una cara de esas de no haber tenido nunca una familia. Ya es otro. Antes se reía muy a lo tonto, sin gracia ni nada, pero ya ha aprendido a hacerlo en nuestra lengua. Y también la habla bastante bien. Aunque cuando nos riñe, sigue teniendo un acento de Laponia que hace mucha risa. A mi madre le dice que la quiere más de lo que jamás ha querido a cualquiera de sus renos. Y ella, que no imagina cuánto puede quererse a un reno, siempre le contesta que el querer se demuestra con hechos, no con renos. Entonces él le suelta algo muy bajito en lapón, y ella se pone tan colorada que casi se entiende lo que le ha dicho.
De entrada, mi abuela materna no quería hacerse a la idea, pero ahora está entusiasmada con este yerno que continuamente le hace regalos. A mis abuelos paternos les está costando más acostumbrarse. A fin de cuentas un hijo es un hijo, por mucho que este sea más cariñoso, los mime y tenga el detalle de sentarlos de vez en cuando sobre sus rodillas. En el barrio han empezado a murmurar cuando miran. Pero no es porque se trate de Santa Claus, si fuera un torero o un administrador de fincas también lo harían. A la gente no le gusta que los demás no sufran cuando toca hacerlo. Y a nosotros, plin.
A él la verdad es que se le ve la mar de feliz con la oportunidad que le hemos dado de ser un papá de verdad. Pero a veces, cuando va a coger una cerveza, abre a hurtadillas el congelador y se queda mirando la nieve con una tristeza que se le nota en los hombros. Todos contamos con que un día se volverá al Polo Norte. Todos menos mamá, que nunca cuenta con que la abandonen.

Como algunos de mis principios se acaban pronto, vuelvo a ZENDA con este relato.
#cuentosdeNavidad

sábado, 23 de septiembre de 2017

OH LÀ LÀ

Pronto estaremos paseando juntos por una de esas avenidas iluminadas. Te gustará tanto como a mí, ya lo verás. En la puerta de la agencia de viajes, hay colgado un cartel de París de noche. Deja su maleta en el suelo. Su  amigo, que se ha sentado cerca, observa fijamente cómo acerca un dedo y repasa el contorno de la Torre Eiffel, al tiempo que va susurrando: “Oh là là, oh là là”. Te va a volver loco el “pain au chocolat”, dice sin mirar a esos ojos que esperan. Suspira. Luego, se agacha, recoge todas sus pertenencias y echa a andar en busca de un cajero. Napoleón se levanta, menea el rabo y lo sigue pegadito a su abrigo.


Relato que resultó MENCIONADO en el anterior bimestre (julio-agosto) en Esta Noche Te Cuento. El tema era "Viajantes y Viajeros". Y la imagen (de la izquierda) la puso en esa ocasión mi amiga, la ilustradora Martuka
Pincha AQUÍ si quieres conocer el resto del palmarés.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Doble Pérdida

Imagen de la red
La casa ha empezado a llenarse de hormigasLas primeras aparecieron esta mañana en la alacena, junto a la mermelada que dejamos abierta. La he vaciado y limpiado con lejía, como tú habrías hecho. Pero no ha bastado, luego las he ido encontrado por todas partes. Bajo la cama, en tu mesita de noche, entre los álbumes de fotos. Ya no queda lejía. Se han llevado tus pelos de la bañera. Han invadido también el armario de las sábanas. Me ha dado por llorar. Creo que ya las tengo por dentro. Y acabo de descubrir el hormiguero. Lo han construido sobre la que iba a ser su cuna.

Micro que comienza con la frase propuesta por Ernesto Ortega, ganador merecido de la anterior edición de Relatos en Cadena, y con la que se comienza esta temporada. Siendo él quien es, cómo no iba a seguirla y crear algo con ella.

sábado, 9 de septiembre de 2017

NEW AGE


Un día se murió el último abuelo del pueblo. Tenía noventa y nueve años. A partir de entonces se quedaron sin viejos en la vida. Inmediatamente se cambiaron los nombres de las calles, que se habían mantenido por respeto al que acababan de enterrar. Se renovaron los escaparates y farolas. Se pintaron las fachadas con colores imposibles. Los rústicos bancos de piedra fueron sustituidos por otros de metacrilato y aluminio. El empedrado por alquitrán. La estatua de bronce del fundador  se fundió, creándose con ella una escultura, sin pies ni cabeza, que era, decían, una alegoría del futuro. El campanario fue recortado, para que ya no pudieran anidar las cigüeñas. Y con la campana forjaron un “Welcome” en letra “Comic Sans” y se colocó a la entrada del pueblo, que quedaba muy chic. Al río, a su paso por la zona, le añadieron un tinte en magenta, con matices diversos e irisados. Y, por supuesto, se prohibieron los geranios, aspidistras y agapantos en público.
Cuando quisieron bautizar el pueblo con un nombre nuevo casi sin vocales, que diera lustre en cualquier mapa, se encontraron con un problema administrativo: nadie recordaba, absolutamente nadie, cómo se había llamado hasta entonces.

Relato que obtuvo el Segundo Premio en el certamen "El Roblón", de la Asociación Félix Martino, de Soto de Sajambre (León). El Primer Premio fue para Mei Morán, con el relato "Herederos"
El premio fue a recogerlo en mi nombre el escritor y compañero leonés Antonio Toribios, a quien le estoy muy, muy agradecido. 
Para ver la crónica de la entrega de premios, y más, AQUÍ.

sábado, 26 de agosto de 2017

Nunca En Lunes

Imagen el certamen
El lunes no es el mejor día de la semana para morirse, acude poca gente a los velatorios. Todo el mundo encuentra excusas. Nadie está preparado para llorar por nadie en una jornada de por sí lamentable. Bastante tiene cada cual con sobrevivir, sobreponerse a su propia congoja sin renegar del trabajo. O no renunciar, en un ataque de miseria interna, a la vida que le ha tocado en suerte. Sí, siempre es preferible fallecer lo más próximo al viernes; cuando todos comienzan de nuevo a estar satisfechos de su destino, casi exultantes, y no les importa acercarse, sacrificar un rato de su dicha y tributar unos lamentos de nada por la pérdida de algún pariente ajeno. Así que, por su bien, por mucho que lo deseen, siempre, siempre deberían aguardar los suicidas, como poco, a que llegue el martes por la mañana. Ellos que pueden.

Relato que resultó segundo, junto a otro más de Luis Barri, en el "III Concurs de Microrelats del Diari Digital iSabadell". En él el primer puesto se lo llevó Francesc Cutchet

sábado, 29 de julio de 2017

MORRIÑA

Imagen tuneada de la red
Cuando llegaron a aquel pueblo de interior, temió que el aire las acabara secando por dentro. Pero comprobó, asombrada, que su hija se habituaba rápidamente a vivir lejos de la costa. No así ella, que añoraba el olor, el sonido, el horizonte marino. Tanto que muchas noches creía estar volviéndose loca y le parecía oír el mar entre sueños. Entonces, le gustaba imaginar que rompían las olas en su salón a oscuras y lo llenaban de espuma. Una madrugada, desvelada, advirtió a la cría saliendo de la habitación, dirigirse a la cocina y luego al baño. Al comprobar que no regresaba, se levantó pensando que podría estar ocurriéndole algo. Acercando la oreja creyó sentir el oleaje al otro lado de la puerta. Abrió asustada. La niña refulgía como si hubiera luna y lanzaba puñados de sal a la bañera. Había desaparecido el fondo y el agua se mecía en azul. Olía a playa. Sintió la brisa. Es para bañarme, mami. Es que si no, el mar me duele y se me sale de aquí dentro, dijo señalándose el pecho.

Micro con el que participo en Zenda, en la convocatoria #UnMarDeHistorias esperando un día dar en el clavo.