sábado, 23 de septiembre de 2017

OH LÀ LÀ

Pronto estaremos paseando juntos por una de esas avenidas iluminadas. Te gustará tanto como a mí, ya lo verás. En la puerta de la agencia de viajes, hay colgado un cartel de París de noche. Deja su maleta en el suelo. Su  amigo, que se ha sentado cerca, observa fijamente cómo acerca un dedo y repasa el contorno de la Torre Eiffel, al tiempo que va susurrando: “Oh là là, oh là là”. Te va a volver loco el “pain au chocolat”, dice sin mirar a esos ojos que esperan. Suspira. Luego, se agacha, recoge todas sus pertenencias y echa a andar en busca de un cajero. Napoleón se levanta, menea el rabo y lo sigue pegadito a su abrigo.


Relato que resultó MENCIONADO en el anterior bimestre (julio-agosto) en Esta Noche Te Cuento. El tema era "Viajantes y Viajeros". Y la imagen (de la izquierda) la puso en esa ocasión mi amiga, la ilustradora Martuka
Pincha AQUÍ si quieres conocer el resto del palmarés.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Doble Pérdida

Imagen de la red
La casa ha empezado a llenarse de hormigasLas primeras aparecieron esta mañana en la alacena, junto a la mermelada que dejamos abierta. La he vaciado y limpiado con lejía, como tú habrías hecho. Pero no ha bastado, luego las he ido encontrado por todas partes. Bajo la cama, en tu mesita de noche, entre los álbumes de fotos. Ya no queda lejía. Se han llevado tus pelos de la bañera. Han invadido también el armario de las sábanas. Me ha dado por llorar. Creo que ya las tengo por dentro. Y acabo de descubrir el hormiguero. Lo han construido sobre la que iba a ser su cuna.

Micro que comienza con la frase propuesta por Ernesto Ortega, ganador merecido de la anterior edición de Relatos en Cadena, y con la que se comienza esta temporada. Siendo él quien es, cómo no iba a seguirla y crear algo con ella.

sábado, 9 de septiembre de 2017

NEW AGE


Un día se murió el último abuelo del pueblo. Tenía noventa y nueve años. A partir de entonces se quedaron sin viejos en la vida. Inmediatamente se cambiaron los nombres de las calles, que se habían mantenido por respeto al que acababan de enterrar. Se renovaron los escaparates y farolas. Se pintaron las fachadas con colores imposibles. Los rústicos bancos de piedra fueron sustituidos por otros de metacrilato y aluminio. El empedrado por alquitrán. La estatua de bronce del fundador  se fundió, creándose con ella una escultura, sin pies ni cabeza, que era, decían, una alegoría del futuro. El campanario fue recortado, para que ya no pudieran anidar las cigüeñas. Y con la campana forjaron un “Welcome” en letra “Comic Sans” y se colocó a la entrada del pueblo, que quedaba muy chic. Al río, a su paso por la zona, le añadieron un tinte en magenta, con matices diversos e irisados. Y, por supuesto, se prohibieron los geranios, aspidistras y agapantos en público.
Cuando quisieron bautizar el pueblo con un nombre nuevo casi sin vocales, que diera lustre en cualquier mapa, se encontraron con un problema administrativo: nadie recordaba, absolutamente nadie, cómo se había llamado hasta entonces.

Relato que obtuvo el Segundo Premio en el certamen "El Roblón", de la Asociación Félix Martino, de Soto de Sajambre (León). El Primer Premio fue para Mei Morán, con el relato "Herederos"
El premio fue a recogerlo en mi nombre el escritor y compañero leonés Antonio Toribios, a quien le estoy muy, muy agradecido. 
Para ver la crónica de la entrega de premios, y más, AQUÍ.

sábado, 26 de agosto de 2017

Nunca En Lunes

Imagen el certamen
El lunes no es el mejor día de la semana para morirse, acude poca gente a los velatorios. Todo el mundo encuentra excusas. Nadie está preparado para llorar por nadie en una jornada de por sí lamentable. Bastante tiene cada cual con sobrevivir, sobreponerse a su propia congoja sin renegar del trabajo. O no renunciar, en un ataque de miseria interna, a la vida que le ha tocado en suerte. Sí, siempre es preferible fallecer lo más próximo al viernes; cuando todos comienzan de nuevo a estar satisfechos de su destino, casi exultantes, y no les importa acercarse, sacrificar un rato de su dicha y tributar unos lamentos de nada por la pérdida de algún pariente ajeno. Así que, por su bien, por mucho que lo deseen, siempre, siempre deberían aguardar los suicidas, como poco, a que llegue el martes por la mañana. Ellos que pueden.

Relato que resultó segundo, junto a otro más de Luis Barri, en el "III Concurs de Microrelats del Diari Digital iSabadell". En él el primer puesto se lo llevó Francesc Cutchet

sábado, 29 de julio de 2017

MORRIÑA

Imagen tuneada de la red
Cuando llegaron a aquel pueblo de interior, temió que el aire las acabara secando por dentro. Pero comprobó, asombrada, que su hija se habituaba rápidamente a vivir lejos de la costa. No así ella, que añoraba el olor, el sonido, el horizonte marino. Tanto que muchas noches creía estar volviéndose loca y le parecía oír el mar entre sueños. Entonces, le gustaba imaginar que rompían las olas en su salón a oscuras y lo llenaban de espuma. Una madrugada, desvelada, advirtió a la cría saliendo de la habitación, dirigirse a la cocina y luego al baño. Al comprobar que no regresaba, se levantó pensando que podría estar ocurriéndole algo. Acercando la oreja creyó sentir el oleaje al otro lado de la puerta. Abrió asustada. La niña refulgía como si hubiera luna y lanzaba puñados de sal a la bañera. Había desaparecido el fondo y el agua se mecía en azul. Olía a playa. Sintió la brisa. Es para bañarme, mami. Es que si no, el mar me duele y se me sale de aquí dentro, dijo señalándose el pecho.

Micro con el que participo en Zenda, en la convocatoria #UnMarDeHistorias esperando un día dar en el clavo.

sábado, 15 de julio de 2017

La Vida Buceando

Imagen del certamen
Las tardes más calurosas del verano las pasábamos en el río jugando a submarinos. O  buscando renacuajos y piedras de tres colores. Mientras, ellos se querían de la mano sobre una manta y de vez en cuando vigilaban que los dos sacáramos la cabeza. Es curioso que recuerde aquellos momentos como fotos en blanco y negro. Desde el día que la saqué yo y mi hermano no, la vida es otra. Ahora en casa es como si buceáramos todos. En agua marrón. Sin ruido. Todo el tiempo. Silenciosos. A veces, cuando hablo, ellos me miran como si estuviera muy lejos. O como si prefiriesen que yo tampoco buscara salir a respirar.

Relato finalista, en castellano, en el último mes del concurso de La Micro. Compartí podio, entre otros, con amigos como Ángel Saiz y Asún Gárate.  La ganadora ese mes de mayo fue Esther Cuesta. Pincha AQUÍ y te llevará hasta sus micros.
En catalán el ganador fue Celestí Casòliva.

sábado, 1 de julio de 2017

Sin Orgullo

Imagen tuneada de la red
Nací con miedo. Un miedo atroz a defraudar. A los demás. A mis padres primero. Sobre todo a él, que tanto esperaba de mí, que tanto me animaba a ser lo que creía que yo era. He temido siempre. Toda la infancia y después también. Temía soñar y que se me notara en los ojos o en los gestos. Que se me salieran lo pensamientos por los dedos, por la boca, y cualquiera pudiera verlos.
Mis primeros besos de amor me supieron a trámite. Con el tiempo dejaron de saber a algo. Y así, tan insípido como asustado, un día la conozco a ella, a mi esposa, mi compañera más que mi mujer, la gran amiga a la que siempre le conté todos mis secretos, salvo uno. Y los años van pasando, y el miedo se tiñe de desazón, de conformismo, de renuncia. De silencios. Y la dicha parece que fuera así, en colores tenues y difuminados. Y uno lo acaba creyendo.
Hasta que una tarde la ironía entra por la puerta y la sinrazón galopa hacia la ventana y mi hijo nos trae a su novio a casa. Y yo, con el latido fuera del pecho, tan sorprendido y emocionado por él, tan desdichado y confuso por mí, necesito sentarme un instante para no salir volando también por el ventanal.
Hoy siento que anduve toda mi vida por el camino de al lado, no por el mío, por otro en tonos pastel; otro desde el que jamás perdí de vista al verdadero, al estridente, tan definido pero desierto, tan vacío de mí. Sí, así es. He vivido una existencia paralela a la que me tocaba, la mía permanecerá intacta, sin estrenar. Ahora sé que nací con temor y moriré sin orgullo.

Relato para #historiasconorgullo de ZENDA.