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sábado, 9 de septiembre de 2017

NEW AGE


Un día se murió el último abuelo del pueblo. Tenía noventa y nueve años. A partir de entonces se quedaron sin viejos en la vida. Inmediatamente se cambiaron los nombres de las calles, que se habían mantenido por respeto al que acababan de enterrar. Se renovaron los escaparates y farolas. Se pintaron las fachadas con colores imposibles. Los rústicos bancos de piedra fueron sustituidos por otros de metacrilato y aluminio. El empedrado por alquitrán. La estatua de bronce del fundador  se fundió, creándose con ella una escultura, sin pies ni cabeza, que era, decían, una alegoría del futuro. El campanario fue recortado, para que ya no pudieran anidar las cigüeñas. Y con la campana forjaron un “Welcome” en letra “Comic Sans” y se colocó a la entrada del pueblo, que quedaba muy chic. Al río, a su paso por la zona, le añadieron un tinte en magenta, con matices diversos e irisados. Y, por supuesto, se prohibieron los geranios, aspidistras y agapantos en público.
Cuando quisieron bautizar el pueblo con un nombre nuevo casi sin vocales, que diera lustre en cualquier mapa, se encontraron con un problema administrativo: nadie recordaba, absolutamente nadie, cómo se había llamado hasta entonces.

Relato que obtuvo el Segundo Premio en el certamen "El Roblón", de la Asociación Félix Martino, de Soto de Sajambre (León). El Primer Premio fue para Mei Morán, con el relato "Herederos". 
El premio fue a recogerlo en mi nombre el escritor y compañero leonés Antonio Toribios, a quien le estoy muy, muy agradecido. 
Para ver la crónica de la entrega de premios, y más, AQUÍ.

domingo, 18 de septiembre de 2016

VIVIR PROFUNDAMENTE


En esta comarca somos muy tozudos. Cuando las autoridades competentes decidieron convertir el valle en un pantano, la mayoría nos negamos en redondo; los más tercos, en cuadrado. Llegado el día, nos encerramos en nuestras casas y de ahí no nos movimos. Los encargados de inundarlo todo dijeron: vosotros mismos, cabezotas, que es que no hay quien pueda. Y hasta ahora. Al principio nos costó adaptarnos; en el fondo nos faltaba el aire, más que nada. Pero a todo se acostumbra uno. Ahora vamos a trabajar en autobús hundido o nadando, según. Y, eso sí, cocinamos como siempre. Porque sí se puede hacer fuego dentro del agua. Era solo una leyenda urbana, una verdad no cierta que nadie comprobó. Menudas barbacoas y fogatas hacemos en medio del campo sin miedo a que se extiendan. Hasta los niños llevan mechero si quieren. Y lo mismo que antes íbamos al río a mojarnos, ahora vamos a la montaña a secarnos. Y pasamos el día escurridos, haciéndonos peinados, jugando a la pelota, que allí no flota, y cosas así. Desde entonces, para la gente seca esto es el Pantano del Valle, pero nosotros, testarudos, le seguimos llamando Valle del Agua. Y ahora más.

En el V Concurso de Microrrelatos LEONARDO BARRIADA, este es el relato que quedó entre los 10 finalistas. El tema este año era "El Valle del Agua" y el fallo se dio a conocer el pasado 14 de agosto en el hermoso pueblo de Soto de Sajambre. Clicá AQUÍ para conocer al resto de finalistas y a los dos ganadores. 

sábado, 22 de agosto de 2015

RECONQUISTA


Otra niña de ojos enormes ha vuelto a aparecer junto al riachuelo, en el bosque que rodea al convento. Dentro cuestionan y siguen sin comprender cómo una mujer puede abandonar a sus hijos por el mero hecho de ser hembras. Dando así por hecho que son de la misma madre. Y es cierto que todas las criaturas halladas guardan parecido, en el físico y en el abandono.
Con ella acurrucada entre sus brazos, envuelta como una crisálida, Sor Constanza, cuyo origen ya nadie recuerda, ha ofrecido hacerse cargo también de esta. A las que le precedieron las trató con un esmero tan maternal que escandalizó al resto de religiosas, que la empezaron a mirar con recelo. Y es consciente de que en la congregación crea suspicacias que siempre sea ella la que encuentra a las crías y la que se encarga luego de sus cuidados. Pero no le importa, cuenta con el beneplácito de la Madre Superiora. La cual observa la escena en silencio, aparentemente inmóvil, pero sin dejar de frotar, dichosa, sus patitas bajo el hábito. 

Con Esperanza en Soto de Sajambre
Relato Finalista en la IV edición del Concurso de Microrrelatos LEONARDO BARRIADA. Este año el tema iba sobre "Criaturas del Bosque" y el primer premio se lo llevó mi amiga YOLANDA NAVA, con Viento del Sur; el segundo fue para LUIS SAN JOSÉ, con Talión. Enhorabuena a los dos. Felicidades también a toda la organización, cuya sede, en Soto de Sajambre, he tenido el gusto de conocer este agosto de la mano de su secretaria, ESPERANZA TEMPRANO, que estuvo tan encantadora y atenta como siempre. Todo un lujo recorrer además y contemplar el pueblo a través de la mirada de esta mujer que tanto se entrega y entrega en la Asociación Felix de Martino y en este pequeño paraíso leonés.
Clica AQUÍ si quieres leer a los demás finalistas y, de paso, escuchar los textos en la voz "sin parangón" de MAR GONZALEZ MENA; Puck, para los amigos.

domingo, 10 de agosto de 2014

PENA VECINA


Según la madre, la última vez que vio a la niña eran las siete de la tarde, hora en la que la envió a buscar los huevos del corral y ya no volvió. Desesperada lloraba maldiciéndose una y otra vez.
Los llamados a concejo guardaban silencio en torno a ella. Tras cada bocanada de palabras de la desdichada, había un ligero corrimiento de miradas y suspiros entre los asistentes. Las vecinas la iban abrazando, lloraban con ella y le hacían caricias por turnos. Alguien le trajo un poco de caldo caliente del que bebía cuando le apremiaban a hacerlo.
Cuando pareció más calmada, el regidor se puso en pie, carraspeó y propuso que, como era tarde y la noche estaba oscura, mejor iniciar la búsqueda por la mañana. Todo el mundo estuvo de acuerdo. En eso y en que Honorada, que también era viuda, se quedara a pasar la noche con ella. Así, después de que, uno a uno, le fueran dejando cerca alguna palabra de consuelo, se retiraron.
Siempre era parecido tras ser convocados a campana tañida por este motivo. Casi idéntica escena desde aquella primera vez, cuatro años atrás, en la que la niña realmente desapareció.

Relato con el que participé en el III Concurso de Microrrelatos Leonardo Barriada. Certamen organizado por la Asociación Félix de Martino de Soto de Sajambre (León), y en el que el tema de este año era EL CONCEJO. Entre los finalistas hubo unos cuantos amigos con muy buenas propuestas.