sábado, 15 de agosto de 2020

Descanso en paz

Imagen de la red
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En el pueblo los velatorios, como en todas partes, habían durado siempre una sola noche. Hasta aquella ocasión en la que, justo en el mismo momento en el que lo introducían en el nicho, la niña Elena se puso a tararear bajito dentro de su ataúd blanco. Fue algo que conmocionó a todos y sobre todo a los padres. Desde entonces, a los difuntos se les vela dos noches o tres, para que aquello no vuelva a suceder jamás. La gente aún recuerda compungida aquel hecho traumático, no olvidan cómo la cría fue alzando la voz mientras cantaba “Al pasar la barca” una y otra vez y sin parar. Y cómo no llegó a callarse del todo hasta seis días después, cuando por fin volvió a haber reposo dentro y fuera del cementerio.

Este relato se llevó el Primer Premio en el VI Festival de Cinema de Terror de Sabadell, al que me venía presentando casi desde el principio. Contento, por ser en mi ciudad, esta que tanto quiero. AQUÍ se puede acceder al veredicto, leído por Cecilia Picún, de Librerío de la Plata, y escuchar los otros dos relatos, el Segundo y el Tercer Premio. Felicidades a las dos. Y a la organización, claro.

sábado, 1 de agosto de 2020

LA FOTO

Imagen de la red
Le pedí que nos hiciera una foto en la cubierta, con el mar de fondo. En ella, Marina aparece desencajada, con una sonrisa que no lo es y la mirada hacia estribor. Yo miro al objetivo, con una felicidad que creía desbordante, cuando en realidad se me iba por la borda. Era nuestro primer crucero. Y el último. Hoy lo sé, Marina ya conocía antes de embarcar al que casualmente pedí que nos tomara la instantánea. Y el casual a Marina, también. Era yo el que no conocía a ninguno. Y en esa fotografía de nosotros dos, se le ve también a él, justo en los ojos esquivos de ella.

Relato con el que participo en Zenda, cuyo tema es #Historiasdeviajes