sábado, 22 de agosto de 2015

RECONQUISTA

Otra niña de ojos enormes ha vuelto a aparecer junto al riachuelo, en el bosque que rodea al convento. Dentro cuestionan y siguen sin comprender cómo una mujer puede abandonar a sus hijos por el mero hecho de ser hembras. Dando así por hecho que son de la misma madre. Y es cierto que todas las criaturas halladas guardan parecido, en el físico y en el abandono.
Con ella acurrucada entre sus brazos, envuelta como una crisálida, Sor Constanza, cuyo origen ya nadie recuerda, ha ofrecido hacerse cargo también de esta. A las que le precedieron las trató con un esmero tan maternal que escandalizó al resto de religiosas, que la empezaron a mirar con recelo. Y es consciente de que en la congregación crea suspicacias que siempre sea ella la que encuentra a las crías y la que se encarga luego de sus cuidados. Pero no le importa, cuenta con el beneplácito de la Madre Superiora. La cual observa la escena en silencio, aparentemente inmóvil, pero sin dejar de frotar, dichosa, sus patitas bajo el hábito. 

Con Esperanza en Soto de Sajambre
Relato Finalista en la IV edición del Concurso de Microrrelatos LEONARDO BARRIADA. Este año el tema iba sobre "Criaturas del Bosque" y el primer premio se lo llevó mi amiga YOLANDA NAVA, con Viento del Sur; el segundo fue para LUIS SAN JOSÉ, con Talión. Enhorabuena a los dos. Felicidades también a toda la organización, cuya sede, en Soto de Sajambre, he tenido el gusto de conocer este agosto de la mano de su secretaria, ESPERANZA TEMPRANO, que estuvo tan encantadora y atenta como siempre. Todo un lujo recorrer además y contemplar el pueblo a través de la mirada de esta mujer que tanto se entrega y entrega en la Asociación Felix de Martino y en este pequeño paraíso leonés.
Clica AQUÍ si quieres leer a los demás finalistas y, de paso, escuchar los textos en la voz "sin parangón" de MAR GONZALEZ MENAPuck, para los amigos.

sábado, 1 de agosto de 2015

ESCONDIDOS

Imagen del certamen
Aunque en casa se empeñaron en ocultármelo, pronto supe que soy un monstruo. Desde que los descubrí al otro lado, siempre los observo. Sueño con hacer deberes como ellos, con dormir sin frío, con llorar por algo, sonreír por nada. Cómo desearía que el escondite fuera solo un juego, no una condena.
Todos los niños saben que existimos. Todos. Y conocen de sobras dónde nos ocultamos. Pero nunca se asoman solos. Siempre se esperan a que haya algún adulto con ellos para hacerlo. Hasta se dejan convencer, por esa noche, de que tan solo nos están imaginando. Y un día crecen y dejan de creer para siempre en nosotros, rompiendo así cualquier posibilidad de comunicarnos. Si no lo creo, no lo veo. Así es para ellos.
De todas formas, yo no pierdo la esperanza de que alguna vez un niño se atreva, antes de que lleguen sus padres, a mirar bajo la cama, en el armario, tras la puerta o en ese rincón oscuro, y me descubra al fin. Si eso ocurriera, me hallará preparado para tirar con fuerza de su mano, de su pierna, de su ropa, y saliendo de mi escondite haré que, entonces, le toque a él.

Relato SELECCIONADO junto a otros seis de otros tantos autores en el mes de junio en Esta Noche Te Cuento, cuyo tema era "Monstruos". Los siete, así, tienen acceso a la Final Anual y se reservan ya un puesto en el libro que se edita cada año desde Cantabria. Ello con el empeño y el esfuerzo, claro está, de Juan Morán, el mago de San Vicente del Monte.
Si clicas AQUÍ, te lleva a conocer a los otros SELECCIONADOS y a los MENCIONADOS, o finalistas del mes.