domingo, 12 de febrero de 2017

INQUEBRANTABLES

Ilustración de Paloma Hidalgo
Yo vivía el asombro de los seis años cuando vi un hombre negro por primera vez en mi vida. Me quedé muy serio y pensativo. Enseguida di por seguro que nadie le podría dar jamás un beso en la mejilla. Si lo hacían, se le cuartearía lo oscuro como si apretaras con el dedo un donut de chocolate. Era una imagen clara dentro de mi cabeza. Cavilaba sobre ello, cuando me sonrió de pronto, y estuve tentado de correr antes de, empezando por las comisuras de los labios, verlo desconcharse entero ante mí. Pero no, con incredulidad fui testigo de cómo la cara le volvía a su estado liso, sin una sola grieta en los mofletes.
Ahora que soy adulto, y el asombro no me ha abandonado del todo, cuando los veo como cazados en la alambrada, en las embarcaciones que arriban llenas de ojos o al encontrármelos buscando futuro en contenedores de basura, de inmediato me centellea aquel instante desde la niñez, aquella perplejidad mía, aquel no resquebrajarse suyo.

Relato con el que participé en Esta Noche Te Cuento en el mes de noviembre y que llegó a ser mencionado. El tema era la migración. Clicando AQUÍ puedes ver el resto de ganadores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

DESPUÉS DEL COMENTARIO, DIME SI ERES TÚ O ELLO. Gracias