domingo, 9 de octubre de 2011

RAROS

Cuando les conté que Julita tiene en su casa una percha con cara de payaso, un joyero musical con una bailarina dentro y una alfombra de piel de tigre, enmudecieron un momento y se miraron. Papá se puso nervioso y mamá se disparó. Me prohibieron volver a jugar con ella. Lloré. Y no dejé de hacerlo mientras ensayábamos el número del forzudo, la mujer bala y la niña de goma.

Yo en realidad apostaba más por este otro. Mira tú.

sábado, 8 de octubre de 2011

Tu única función

En este teatro nuestro, a ti siempre te tocó hacer de protagonista, de primera bailarina; a mí, de payaso, de bufón. Y ahora, que el telón ha caído, yo tan sólo habré de quitarme el maquillaje; tú, ni tan siquiera hallarás cómo bajar del escenario.
Relato que acaba de obtener la 2ª mención del jurado en el mes de septiembre de microficciones.ar.com. El micro debía ser inspirado por la imagen de arriba. (Jolín, voy a echar a la loteria).

jueves, 6 de octubre de 2011

DOS RUMBOS

Me llamo José Ramón y en la década de los sesenta fui miss España. Me callo el año para no dar más pistas. Actualmente soy parte de la junta directiva de una importantísima empresa indoeuropea, de la que tampoco voy a dar más datos. Y llevo bigote. Cualquiera que se fije en mí, nunca lo diría. Que fui miss, digo.

En la infancia, cuando jugaba con mis primas, yo siempre pedía ser la reina, o la princesa, o la protagonista: la más guapa, en cualquier caso. Algún día seré muy bella, sentencié un día iluminada. Y me miraron como si acabara de decir que caminaba por el techo a oscuras. Anda, soltó la mayor, con esa nariz y esa frente no vas ni a ser mona. Bueno, mona sí, corrigió la otra antes de mearse de risa. Toda la niñez la dediqué a prepararme para ello. Y lo conseguí. Ya sé que suena un poco a cuento de Andersen, pero es real.

Con mis primas, claro está, dejé de verme. Durante mi año de reinado fui a todas las inauguraciones, a todas las recepciones a las que era invitada como la más bella de ese año. Me harté de conceder entrevistas y responder a cosas repetidas, aburridas y sin sentido. Pero en una de ellas alguien me preguntó sobre lo que pensaba hacer con mi futuro. Estábamos en un programa de televisión muy de moda entonces. Hice una pausa y pensé hacia dentro, más que nunca en mi vida. Levante la cabeza, busqué mi cámara y contesté con aplomo: algún día me gustaría vivir cómodamente, sin tenerme que mirar al espejo a cada rato. Poder vivir sólo de mi cerebro.

Entre el público del plató alguien rió de forma estúpida, eran los años sesenta y por entonces se reía tontamente. Pero en ese momento había tomado la segunda decisión más importante de mi vida. Me quité la corona, que estaba obligada a llevar continuamente, y poniéndome en pie la estrellé contra un foco, haciéndola trizas. Me quité los zapatos que me estaban matando hacía tres lustros. Uno lo dejé sobre la mesa, el otro se lo lancé a la de la risa estúpida que justo dejó de sonreír en ese momento. Y salí andando lentamente ante el silencio desconcertado de todo el mundo. Luego, me hice gestor y me dejé bigote.

Este relato en su anterior vida se tituló PERSEVERANCIA.
Va por ti, Lola.

lunes, 3 de octubre de 2011

DEMASIADO TIEMPO

-¿Tú crees que en este Jardín Secreto hay ninfas, duendes y todo eso?
Dijo de forma inesperada desde el tronco donde estaba sentada. Yo, con los pies en el agua, dejé de mirar al firmamento abstraída, para mirarla a ella desconcertada. Por no inquietarla, le resté importancia volviendo a mirar el cielo.
-Claro que los hay, por todas partes –contesté-. Lo mismo que hay personas, ¿no es así?
Un tanto molesta, contestó:
-¿Por quién me tomas? De eso no hay duda. La humanidad es rotunda. Y siempre huele a peligro antes de que llegue.
Eso me tranquilizó. Ella, sin más, añadió:
- Bueno, por esta noche me retiro, estoy agotada.
Mientras la miraba ponerse en pie con dificultad, pensé que la eternidad era demasiado tiempo para cualquiera.
-Candelaria –le dije por último-, tu varita, que te la dejas entre las calas.


Entre los relatos que habían quedado fuera en el I CERTAMEN DE RELATO CORTO JARDINES SECRETOS 2011, han seleccionado ocho más para la edición que van a publicar en papel. Entre ellos, este. Jo, al corazón le he tenido que hacer una tila y acostarlo un rato.

Ave Feli

En la boda, la tía Feli estuvo llorando hasta que volvió del lavabo. De allí traía un brillo en la mirada, como de orgullo contenido, y una manchita roja en la pechera. Detrás llegaron los gritos, el escándalo y finalmente, la detención. Al novio, el colombiano al que meses atrás conoció la tía Feli aprendiendo a bailar la cumbia y que, para sorpresa de ella, acababa de casarse con esa sobrina a la que nunca veía, al pobre, se lo llevaron en el coche del padrino, junto con el pene conservado entre cubitos para el gintonic. La policía tuvo que pedir refuerzos para llevarse a la tía Feli: no sabían por donde coger ese revuelo de uñas, raso, escupitajos y palabrotas. Al día siguiente, le asignaron un abogado de oficio que, desde entonces, se le aparece en sueños vestido sólo con un birrete y dando golpes de martillo.

La primera vez que participé en el Concurso de Relatos sobre Abogados fue el julio pasado con este relato. No fue finalista. En negrita las palabras obligatorias del mes.

domingo, 2 de octubre de 2011

LA CIMA

Yo he visto algún dibujo de estos en un programa de sexología. Y anoche lo vi en la cama.
Subimos la cuesta cada uno por un lado. Y, aunque de vez en cuando nos miramos para coordinar nuestras alturas, a veces jugamos a darnos ventaja y otras a adelantarnos. Cuando llegamos a lo más alto y los dos vértices se superponen, te miro y me miras en un beso de cíclope, que diría Cortazar. Yo, ahora sí, resuelto a engullirte, empiezo por la boca, que te dejas comer. Pero antes de llevarlo a cabo, voy venciendo mis mandíbulas, mis dientes pierden fuerza, y desfallecen con un labio tuyo prendido entre ellos, a medio devorar. Y acabo dándote besitos sin ruido. Como si después de llegar hasta arriba, bajáramos la colina cogidos de la mano bajo el sol, sonriendo, igual que en una película cuyo título no recuerdo.


Este lo escribí hace unos años y ahora veo que lo de besar sin ruído ya venía de lejos.

sábado, 1 de octubre de 2011

Besos sin ruído

Tengo un jardín secreto al que llego corriendo cuando quiero. Está lleno de flores, que huelen como las madres, y de árboles altísimos, con rincones oscuros en los que me escondo. Un camino de piedras blancas me lleva hasta un palacio precioso. Ahí viven todas las princesas de los cuentos, los que me sé y los que no. Al lado hay un estanque de agua donde me miro. En él vive un cisne blanco. Grande y fuerte. Es una mamá cisne con un hijo pequeño, al que cuida y da besitos sin ruido, todo el tiempo.
Cuando oigo un portazo, abro los ojos y papá ya se ha ido. Yo busco a mamá y está en el suelo llorando, sin moverse. No digo nada y la abrazo mucho rato. Le limpio la carita con las manos. Y le voy dando, por los ojos y todo el cuerpo, besos y besos sin ruido.

Este relato, finalmente, en el I CERTAMEN DE RELATO CORTO JARDINES SECRETOS 2011, ha obtenido una MENCIÓN ESPECIAL del jurado.¡Toma ya!