sábado, 25 de julio de 2020

El vicio de morir


Imagen de la red
Mamá, empujada por la vida, se acostumbró a morir tres veces al día: por la mañana, a mediodía y por la noche, siempre después de las comidas. Papá lo hacía una tarde sí y otra no, salvo si había partido, que entonces se la saltaba. Según él, el fútbol le hacía revivir. La abuela lo intentó un martes, y nunca más; que ya tenía una edad para andar espichándola sin venir a cuento, dijo. En cambio, mi hermano se volvió un vicioso de expirar; moría y moría sin parar. Y le daba igual que hubiera alguien delante. Hasta Roco aprendió a hacerlo, antes que a traerte la pelota, y estiraba las patas de vez en cuando. Pero yo nunca he dejado de resistirme. Morir por morir me parece un derroche de fallecimiento sin más. Que soy un vividor, dirán en el más allá; lo sé, pero y qué. Me niego a sobrevivir enganchado a la muerte de por vida.

Relato Ganador en el VI Concurs de Microrelats d’iSabadell, patrocinado por Llibreria Paes.
Tras varías ocasiones presentándome a este concurso, en el que solo conseguí hace unos años ser finalista, por fín me llevo el PRIMER PREMIO en lengua castellana. Es un concurso que, al convocarse en Sabadell, mi ciudad, me hacía especial ilusión ganar. 

sábado, 11 de julio de 2020

EL ESCONDITE



A mi hermana la perdimos esta mañana dentro de un paraguas negro. Era del abuelo, del que se murió de pronto y sin ganas. Siempre está en el paragüero de la entrada. Mi madre no quiere deshacerse de él; para no olvidarlo, dice, o por si llueve.
Rosina lo cogió para jugar y mamá le chilló que ni se le ocurriera abrirlo dentro de casa, que traía mala suerte. Pero ella, que ya lo había abierto, con el grito se puso tan nerviosa que lo cerró estando debajo y la tapó entera. Viendo que no salía, lo desplegaron y Rosina ya no estaba. Mi madre se ha llevado una irritación de las suyas y tuvieron que darle Agua del Carmen. Hay que ir a buscarla, dijo alguien. Y he ido yo, porque si no, me tocaba poner la mesa.
Llevo rato aquí y aún no la he visto. Esto está lleno de niños perdidos o fugados, jugando al escondite. Me he sentado a esperar a que la encuentren o a que salga ella para salvarse. Entonces, me acercaré y le diré que tenemos que irnos, que mamá casi se desmaya y que nos están esperando para comer.

Relato ganador del Concurso de Microrrelatos "Los Niños del Paraguas", convocado para conmemorar el 25º aniversario de la creación de la Empresa Municipal Aguas de Cádiz, S.A. 
Clica AQUÍ para conocer a los finalistas, entre los que se encuentra Patricia Collazo, presente en muchos concursos, y al resto de clasificados en las demás categorías.