Yo la quería tanto que sólo un hundimiento así podía separarme de ella. Soñaba
con que nuestra boda sería el principio de una vida nueva, y tan sólo sirvió
como final de la anterior.La miré por última vez tragándome todo el llanto. Intentando aferrarla con mi mano hasta el último momento. Luego, la fui viendo cada vez más lejos. La boca abierta, vacía de gritos invisibles, líquidos. Vi su contorno emborronarse. Su imagen la fue diluyendo el agua. Hasta perderla de vista. Primero a ella, luego, al bote entero.
El océano es otro cielo puesto del revés. Han pasado muchos años, y yo sé que ella ya está en aquél de arriba, mientras yo permanezco al fondo de éste, donde la orquesta sigue tocando en nuestra luna de miel.
En el mes de julio he hecho de jurado en Esta Noche Te Cuento y, como es obvio, no he podido concursar; pero sí que he participado enviando un relato que no entraba en concurso. Es éste que en otra ocasión se tituló solamente Perpectivas. Aprovecho para felicitar desde aquí a los Seleccionados y Mencionados, y comentar que ha sido un toda una experiencia juzgar, pero que una y no más, Santo Tomás.







