Te sales, Inmaculada, me preguntaba cada día desde la puerta. Y
yo, por temor, porque estaba segura de que a papá no le haría ninguna gracia
que lo hiciera, me resistía a salir. Pero aquella noche que había vuelto a ser
una locura, y que me quedé más sin ella que de costumbre, al preguntármelo, sin
pensarlo un instante, tomando impulso, me salí. Y juntas de la mano, miramos
desde arriba por última vez mi cuerpo inerte sobre la cama.
Relato finalista en el mes de diciembre en el II Concurso de Microrrelatos de LA MICROBIBLIOTECA. Lo ha sido junto a otros tres de Francisco M. Marcos, Ernesto Ortega y Rubén Rojas. En la categoría en Català, Josep Casals. Mi enhorabuena desde aquí a los cuatro. Mi contentura, desorbitada, como siempre estos casos.






