sábado, 12 de mayo de 2012

CASUALIDAD

Tranvia de San Francisco
Ocurrió cuando me disponía a bajar en mi parada y justo en ese momento tú te ponías de pie para la siguiente. Casi más que tocarnos fue intuirnos, pero toda mi atención se concentró en esa porción de mí que apenas te rozó, y sentí inmensamente definido ese trocito de tu carne. Y nos miramos un instante antes de que yo bajara.
Los dos sabemos de sobra que fue casualidad. La misma que ahora buscamos a diario cuando paso cerca de ti, sin que haga falta, al tiempo que tú te levantas sin necesidad.
Con este micro (y con otro que colgaré) participé en la 6ª edició de Relats Curts de TMB (Transports Metropolitans de Barcelona).

domingo, 6 de mayo de 2012

AJUSTANDO CUENTAS

A mi marido me lo trajo una tormenta. Y no es un decir, me lo entregó envuelto en lluvia. Estaba de romería con mis amigas, las pocas que quedamos, cuando empezó a caer un chaparrón de los que empapan el ánimo. Salimos corriendo mientras nos tapábamos con las sillas plegables. Y al pasar por el abrevadero viejo lo vi allí tirado. Hice como si no lo hubiera visto, seguí mi camino con ellas. Cuando llegamos a casa, esperé prudentemente a que cada una llegara a la suya. Me puse la gabardina y salí a buscarlo. Estaba empapadito. No hablaba. Me lo llevé a casa, lo bañé, le di de comer, y hasta hoy. Lo llamo Paco, y él a mí, vida mía. No sabe de dónde viene, y ni falta que me hace. A ellas les he dicho que lo conocí en el Carrefour de la capital y que se quedó prendado de mí. Yo no sé si me creen, pero tampoco me importa. Que se alegran, me dicen. Ya, les digo yo. Ahora a la romería voy de su brazo. Y si llueve, nos quedamos en casa, recuperando lo que la vida me debe.

Con este relato participé en abril en Esta Noche Te Cuento, cuyo tema de ese mes era Lo Trajo La Lluvia.

jueves, 3 de mayo de 2012

Principios de siglo


El abuelo siempre hablaba de aquellos años, donde el futuro era color de rata, decía. Me contaba que por entonces los jóvenes tenían que  emigrar para asegurarse un futuro, y que lo de estudiar era sólo casi para señoritos. Que los ricos eran muy ricos y que muchos de los que no lo eran, vivían de beneficencia; o de la caridad de los primeros, a los que les encantaba jactarse de ello. Que los que trabajaban no podían permitirse lujos, pero eran muy afortunados por tener con qué mantener a su familia, y a alguna más. Que continuamente la vida se encarecía al tiempo que los salarios menguaban. Que uno pagaba hasta para ir al médico. Que lo de tener casa propia era un sueño, al alcance de pocos, que podía acabar en pesadilla para muchos. Que los políticos hacían como que hacían para cambiar las cosas, para así no tener que hacer nada por cambiarlas. Que las leyes casi siempre beneficiaban al poder, no a los justos.
Mi abuelo hablaba con indignación de aquella época plagada de injusticias que le tocó vivir, en la que el pueblo apenas tenía derechos, mientras el rey apuntaba para otro lado. Cierto es que a lo mejor chocheaba un poco, pero quizá era verdad que a principios del siglo veintiuno las cosas eran así.

Esta es mi propuesta para la tercera y última Jornada de la PRIMAVERA DE MICRORRELATOS INDIGNADOS, promovida por Miguel Torija y Rosana Alonso. Desde aquí mi enhorabuena a ambos por la tremenda repercusión que ha tenido su iniciativa a lo largo de estas tres semanas.

sábado, 28 de abril de 2012

LA PRESA

Al principio siempre se lo toman a broma, y cuando ven que va en serio, ya no pueden hacer nada. Mi madre los trata muy bien y, mientras beben, les habla con mucho cariño. Nosotros, debajo de la mesa, no aguantamos la risa cuando se empiezan a quedar como tontos. Y les pellizcamos las piernas al ver que ya no pueden moverlas. Me gustan esos días, son divertidos. Me chiflan sus caras cuando despiertan, y quemar la ropa. Pero, sobre todo, que mamá nos guarde a los más pequeños las orejas, y que las fría mucho para que crujan.
Foto del concurso

Este relato ha obtenido el TERCER PUESTO en el concurso de En 99 palabras, de Miguel Ángel Molina. Lo que más ilusión me hace es que en esa posición lo han puesto el resto de participantes, compañeros de blog, escritores, amigos muchos. Además, como yo he votado también, sé lo difícil que ha resultado y he visto el nivel que había de calidad. Así que..., me tiemblan los dedos. Muchas gracias, Miguel, muchas gracias a todas y todos.
Voy a hacerme otra tila. 

sábado, 21 de abril de 2012

La ley del saxo

Foto propia
Tocaba siempre en una finca abandonada, salvada de alguna expropiación. Hasta ella se accedía con invitación exclusiva y  un plano del camino. Era abogado y saxofonista. Con las leyes defendía a violadores, asesinos y pederastas; con el saxofón, a los grandes del jazz. Lo del derecho le costó siete años de carrera; lo del instrumento lo consideraba una dación de la naturaleza, un regalo de Dios. Tocando, decía, encontraba los motivos, la razón precisa para defender con ahínco lo indefendible y no abandonar. Comprendí a qué se refería cuando de pronto, como si alguien hubiera apretado un botón, la sala adquirió apariencia de sueño. La música fue volviéndose sublime y las luces dieron relevancia a un fondo que antes no había visto. Entonces, pude descubrir amordazado, sujeto por argollas, con ojos llenos de terror, al último maltratador que él mismo había defendido y que la justicia había dado por prófugo.

Relato seleccionado en el Concurso de Abogados de marzo. Las palabras a incluir eran:
Saxofón, Razón, Dación, Botón, Expropiación.

domingo, 15 de abril de 2012

La perdonamuertes

Mi padre fallecía cada poco. Pero no lo hizo nunca por llamar la atención ni por fastidiar a nadie; simplemente se moría y ya está. Recuerdo que justo antes de expirar sonreía con cierta beatitud y, diciendo adiós con su mano velluda, dejaba de respirar. Lo mismo que la lavadora cuando se pone a centrifugar, poquito a poco y sin más. Mamá se ponía de luto, se apagaba la tele, porque era alegre, y todos llorábamos su partida.
Luego, al volver a la vida, mamá lo recibía enfurruñada por su ausencia; con ese mohín que, según él, la ponía tan guapa. Entonces él la abrazaba y le hablaba al oído de angelitos, ánimas y purgatorios. Ella cedía, nos mandaba a la cama y se les oía cuchichear mucho rato. Papá era un vividor en eso de morir. Y mamá siempre se lo perdonó. Lo hizo hasta la muerte.

Este es el relato ganador en castellano, del mes de marzo del concurso de LA MICROBIBLIOTECA. Lo cuelgo para quienes no lo han leído allí, y para que también luzca aquí en mi blog. La fotográfia es del Certamen.

jueves, 12 de abril de 2012

GANADOR DE MARZO


Hoy me ha llegado un correo en el que se me informa que mi relato LA PERDONAMUERTES es el Ganador de marzo de La Microbiblioteca!!!!

Entro en la web, y es verdad: HE GANADO este mes. Ahora ya estoy más relajado.
Se me acumulan las emociones y la faena. Y las colgaduras. Justo esta tarde me entero también de que LA LEY DEL SAXO ha sido seleccionado en marzo en el Concurso de Abogados. En La Esfera Cultural, ya han colgado también los dos relatos que envié. Tengo pendiente leerme los de los demás, comentar, votar. Lo mismo me ocurre con el concurso de “En 99 palabras”, aunque de estos ya llevo unos cuantos leídos. Los dos ya se pueden leer en sus respectivas webs. Aún no he participado en “Esta Noche Te Cuento”. En cuanto me organice lo cuelgo todo. O me cuelgo yo. Ya veremos. Estoy de reformas del Blog. Si no lo habéis notado, lo digo yo. Y se me juntan con las de la casa. Y creo que con de dentro de mí. Pero esto será para otro “Que digo yo…”. Este era para decir que he ganado en La Microbiblioteca. Y dicho queda. Ahora, me acuesto a celebrarlo.